Blog del Canal Mormón

    Ten valor para defender tus creencias

    21 de julio de 2016

    Durante la revolución mexicana, Rafael Monroy era el presidente de la pequeña rama mormona San Marcos Hidalgo, México y Vicente Morales era su primer consejero. El 17 de julio de 1915, ambos fueron apresados por los zapatistas y se les dijo que serían liberados en cuanto entregaran sus armas y renunciaran a su extraña religión. El hermano Monroy les dijo a sus captores que no tenían armas y sacó una Biblia y un Libro de Mormón del bolsillo y agregó: “Caballeros, estas son las únicas armas que llevo conmigo; son las armas de la verdad contra el error”.

    La libertad de compartir nuestra fe y nuestras creencias con los demás es algo personal y muy importante.

    Puedes enseñar y defender tus creencias con la ayuda de Dios y tu fe puesta en el conocimiento de que es más fácil hacer lo que los demás están haciendo que hacer lo correcto y defender tus convicciones.

    Podemos ser valientes y afrontar las opiniones del mundo; ¡escoger hacer el bien, aunque sea difícil, vale la pena!, aunque tarde un poco más. Nada que sea muy fácil, tendrá valor eterno.

    Recuerdo que en la secundaria hacíamos concursos de talentos y teatro los sábados y en ocasiones, se extendían al otro día, por lo que yo no iba. Mis compañeros siempre me preguntaban porque, y yo les decía que tenía que ir a la Iglesia. Una vez que les explique que ir a la Iglesia era importante para mí y que me gustaba mucho. Creo que por decirles la verdad, dejaron de preguntarme y hasta la fecha han respetado mis creencias. Se dieron cuenta de que lo decía sinceramente, que mi interés por asistir los domingos era genuino ya que me encantaba aprender de Jesucristo. Si en lugar de darle vueltas al asunto les decimos la verdad, las personas nos tratarán con más respeto.

    En ocasiones pensamos que tenemos que explicar a fondo nuestras creencias, cuales quiera que sean, sin embargo nuestro comportamiento lo denota.

    No siempre vamos a tener la oportunidad de hablar acerca de Dios, sin embargo, es más fácil vivir rectamente a pesar de nuestras circunstancias, que tratar de llevar dos estilos de vida…¡créanme, es muy difícil servir a dos amos!

    En Mateo 6:24 dice: “Ninguno puede servir a dos señores, porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o se apegará al uno y menospreciará al otro”.

    Si tratas de quedar bien con los hombres, inconscientemente puedes quedar mal con Dios.

    La presión social puede cambiar el comportamiento de una persona haciéndola sentir culpable de ofender a los demás.

    Se necesita valor para enfrentar la presión social, pero la  verdadera valentía es superar el miedo a los hombres. Se necesita valor para defender lo que crees. Si tienes un testimonio firme, será sencillo influenciar a los demás a que sean mejores.

    A continuación te menciono algunas ideas que te ayudarán a defender tus creencias religiosas cualquiera que sea tu religión:

    1. Elige la rectitud y la felicidad sin importar cuáles sean tus circunstancias.
    2. Desarrolla tus aptitudes y talentos y utilízalos para fines positivos.
    3. Agradece a Dios tus bendiciones y expresa agradecimiento a los que te ayudan.
    4. Procura educarte y aprende con entusiasmo.
    5. Fortalece la relación con tu familia inmediata.
    6. Elige amistades que tengan las mismas normas elevadas que tú tienes.
    7. Trata a todos con bondad y respeto.
    8. Elige el entretenimiento que te edifique.
    9. No utilices lenguaje ni gestos que sean profanos, vulgares u ofensivos.
    10. Guarda los convenios que has hecho y escucha la voz suave del Espíritu.

    Es casi inevitable que día a día nuestra fe se ponga en tela de juicio. Casi siempre seremos pocos o posiblemente seremos los únicos con un criterio distinto en cuanto a lo que es aceptable y lo que no lo es, pero sé que podemos ser valientes si estamos preparados para defender lo que creemos, con esa fortaleza que viene del conocimiento de que en realidad nunca estamos solos cuando estamos con nuestro Padre Celestial.

    Si vivimos de ese modo, Dios nos bendecirá, pues nos ha hecho esta promesa: “No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te fortalezco; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia”.

    –(Isaías 41:10)