Blog del Canal Mormón

    Respetar el albedrío

    29 de julio de 2017

    Escrito por José Alberto López de Guatemala

    ¿Alguna vez te has sentido frustrado porque los demás no actúan como tú quisieras? Yo sí, muchas veces, especialmente cuando mis hijos empezaron a crecer y a tomar sus propias decisiones. Generalmente cuando estás en lugares públicos quieres que ellos hagan todo lo que tú les dices: “quédate quieto”, “deja de columpiarte en la silla”, “no corras, no saltes…”, no esto y lo otro. Y por supuesto, casi nunca recibes una respuesta positiva y entonces nos frustramos.

    Uno de los regalos que mi hija recibió cuando cumplió ocho años y se bautizó en la Iglesia fue un anillo de HLJ – haz lo justo –, junto con el anillo teníamos la responsabilidad con mi esposa de enseñarle a nuestra hija que ella era capaz de decidir por si misma y que el anillo sería un recordatorio para escoger siempre lo correcto.

    Aunque ella no siempre escoja lo correcto, nos esforzamos por enseñarle que la verdadera libertad se obtiene al usar su albedrío para elegir ser obediente y que la pérdida de la libertad es el resultado de escoger la desobediencia.

    Admiro a mi hija porque muchas veces persuade a sus hermanos menores a escoger lo correcto, muchas veces se ve frustrada porque ellos no quieren obedecer, mientras que sus hermanos toman sus propias decisiones sobre lo que ella cree que es correcto, tiene que saber que el albedrío moral es una parte esencial del plan de Dios para todos sus hijos, incluyendo sus hermanitos.

    En el principio el Señor le dijo a Adán refiriéndose a sus hijos:

    Y les es concedido discernir el bien del mal; de modo que, son sus propios agentes, y otra ley y mandamiento te he dado.

    Lo que el Señor dijo a Adán es que sus hijos serían capaces de obrar por sí mismos, discerniendo el bien del mal, luego lo enfatizó como otro mandamiento que le era dado para enseñar a sus hijos.

    Es frustrante todo esto de querer que otras personas se comporten como nosotros deseamos, cada persona es su propio agente y por lo tanto es capaz de obrar por su propia cuenta sea lo que haga correcto para mí o para ti, entonces:

    ¿Cómo podemos respetar el albedrío de los demás y sobrevivir en el intento?

    Estos son algunos principios que descubrí en mí intento:

    1. El albedrío es un don de Dios para todos sus hijos. El albedrío es un don que los hombres reciben de Dios para su progreso eterno. Si Dios deseaba que retuviéramos nuestro albedrío en esta vida, ¿por qué tratar de interferir en ese don divino de nuestros hermanos? El profeta Lehi enseñó:

    …el Señor Dios le concedió al hombre que obrara por sí mismo…

    Así pues, los hombres son libres según la carne… Y son libres para escoger la libertad y la vida eterna, por medio del gran Mediador de todos los hombres, o escoger la cautividad y la muerte, según la cautividad y el poder del diablo.

    2. Amar a nuestro prójimo y evitar la contención. Seguir las enseñanzas del Evangelio de amar a nuestro prójimo, aunque piense y actúe diferente a nosotros, y evitar la contención sobre lo que nosotros consideramos correcto y ellos no. Jesucristo nos enseñó con estas palabras:

    …las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos.

    Imagina que otros no tuvieran respeto hacia los puntos de vista religiosos que tú tienes, eso aceleraría la intolerancia social y política hacia la gente y las instituciones religiosas. Es difícil porque debemos vivir entre aquellos que no comparten nuestras creencias, valores y obligaciones de los convenios; pero es posible ser bondadoso, y como seguidores de Cristo ser firmes en la verdad.

    3. Ser ejemplos de civismo. Cuando estés en lugar público mira a tu alrededor, todas esas personas son hijos de Dios y han recibido el don del albedrío al igual que tú. ¿Cómo puedes demostrarles tu amor? ¿Cómo puedes ser respetuoso hacia su forma de actuar y ser? ¿Cómo puedes convivir con ellos a pesar sus diferencias?

    Hace mucho tiempo mi esposa estaba esperando con mis hijos en un parque público, mientras yo llegaba para juntarme con ella, una mujer que estaba ahí la vio, vio a mis tres hijos y se conmovió, se acercó a mi esposa y le dijo: “Tome, aquí hay comida y jugos para que coman, no sé cuánto tiempo llevan aquí”. Esta mujer no se preocupó por nuestras creencias religiosas para ayudarnos, simplemente fue un ejemplo de lo que un buen ciudadano puede hacer por otro.

    Debemos amar a todas las personas, ser buenos oyentes, y demostrar interés por sus creencias sinceras. Aunque podamos estar en desacuerdo, no es apropiado ser desagradables.

    4. Ser prudentes al explicar y poner en práctica nuestras posturas y al ejercer nuestra influencia. No queremos que se nos tilde de “intolerantes” o “fanáticos” por no saber cómo expresarnos. No podemos evitar toparnos con los valores y las prácticas mundanas de nuestra sociedad, esto puede llegar a suponer un desafío para los Santos de los Últimos Días. Entre ellos se destaca la creciente tendencia que está legalizando el matrimonio entre personas del mismo sexo. También están aquellas personas que no creen en el matrimonio; otros que no creen en tener hijos; otros que se oponen a cualquier restricción que se imponga a la pornografía o a las drogas. La gran mayoría también puede reconocer el desafío de vivir con un cónyuge, familiar, o relacionarse con compañeros de trabajo, que no sean creyentes.

    El entorno más importante donde practicar el respeto por el albedrío es en nuestros hogares y en nuestras relaciones familiares.

    Como seguidores de Cristo debemos vivir en paz con los demás, aunque no se comporten o piensen como nosotros deseamos. Eso no significa que no hagamos el esfuerzo por persuadirles a usar su albedrío correctamente.

    Por difícil que sea vivir en este mundo diverso, el mandato del Salvador de amarnos los unos a los otros como Él nos ama, probablemente sea nuestro más grande desafío y nuestra mayor muestra de respeto por el albedrío que se nos ha dado.