Blog del Canal Mormón

    El Regalo Perfecto

    22 de diciembre de 2017

    Mi esposo, Jacob, y yo recientemente regresamos de un viaje a Nueva York. Siempre había querido ir durante la temporada de Navidad. No solo vimos los edificios icónicos y disfrutamos de los lugares turísticos, ¡sino que nos encontramos cara a cara con los compradores navideños y cientos de centros comerciales! Cuando entramos era un caos completo. Multitudes de personas en busca del regalo perfecto de Navidad. La línea salía de la puerta con personas que esperaban en fila para poder comprar sus regalos.

    Decidimos dejar el concurrido centro comercial y nos comprometimos a no entrar nunca a un centro comercial de Nueva York 2 semanas antes de Navidad. Nos dirigimos a Times Square para ver las luces brillantes y disfrutar de nuestra última noche en la gran manzana. Mientras cruzábamos las multitudes de personas, levanté la vista hacia uno de los grandes y altos edificios. Para mi sorpresa, fue un cartel grande de Iluminar El Mundo, la increíble campaña de Navidad que la iglesia está haciendo este año. Estaba tan emocionado que le grité a mi esposo para que él también pudiera verlo. La cartelera tenía la imagen de María mientras cargaba al bebé Jesús.  Cuando lo miré, me llené de un sentimiento de tranquilidad.

    En el ajetreo y el bullicio de la ciudad de Nueva York, pude encontrar la paz y luz en medio de todo. Ese momento me ayudó a entender que la Navidad no era sobre las luces. No se trataba de las canciones. No se trataba de los regalos o el arbol. Se trataba de Jesucristo. Se trataba de un momento en la historia donde el mundo recibió su mayor regalo, un Salvador.

    Una semana después, Jacob y yo tuvimos la increíble oportunidad de participar en la fiesta de Navidad de nuestro barrio. Nos pidieron que fueramos María y José, mientras el narrador contaba la historia del nacimiento de Cristo. Al empezar la presentación, comencé a pensar en María.  Y en cómo ella se habria de haber sentido al descubrir que sería la madre del Salvador del mundo. Pensé en lo asustada que se ha de haber sentido por la responsabilidad que tendría que criar y enseñarle. Al igual que cualquier otro padre nuevo, probablemente no se sentía preparada y un poco abrumada. Pero me gustaría pensar que en ese momento, después de que nació el Cristo, ella lo sostuvo en sus brazos y supe que todo estaría bien. Ella sabía que Él había venido a salvar el mundo.

    El tiempo de Navidad no es sólo pensar en Cristo. Se trata de hacer las cosas que Él haría. En la campaña #IluminarElMundo de la iglesia, el propósito es poder servir 25 días en 25 diferentes maneras. Todos los días hasta Navidad,  gente de todo el mundo es invitada a participar en actividades de servicio como visitar a los enfermos, donar ropa, alimentar a los hambrientos, y dar perdon a alguien quien los halla ofendido.

    Los verdaderos regalos vienen del corazón. Ellos vienen de nuestra voluntad al querer hacer algo bueno para alguien mas. Eso es lo que Cristo hizo. El regalo más grande que ha recibido este mundo fue el de un Salvador. Un Salvador que amó y sirvió. Un Salvador que dio su vida para que pudiera haber esperanza de nuevo y podríamos tener una segunda oportunidad.

    El Presidente Henry B. Eyring dijo, “En el tiempo de Navidad nosotros celebramos el regalo perfecto de nuestro Padre Celestial, su Hijo Amado Jesucristo, el Salvador del mundo”.

    Espero que siempre podamos recordar esto. Que no nos enfoquemos en el glamour de la Navidad, pero recordemos que la primera Navidad no tuvo árbol. No tuvo luces. Tuvo un establo. Y tuvo un Cristo. ¿Cómo puedes iluminar el mundo esta Navidad? Todos podemos encontrar a alguien para ayudar, servir y amar durante esta temporada.

    En un mundo que está lleno de ruido y distracciones, podemos mirar hacia arriba, como lo hice esa noche en esa ciudad ocupada de Nueva York, y encontrar a Cristo.