Blog del Canal Mormón

    El propósito primordial de Dios es nuestro progreso

    20 de enero de 2017

    Escrito por José Alberto López de Guatemala

    Estos primeros días del año son de mucha emoción para mis hijos, su año escolar comienza el segundo día hábil de enero, mucho antes que otros centros escolares en Guatemala. La emoción es una mezcla entre el volver a ver a sus compañeros del año anterior, el avanzar de un grado a otro, el conocer nuevas materias y vivir nuevas experiencias.

    Con mi esposa hemos visto su emoción y se imaginan nuestro sentimiento al verlos a ellos tan entusiasmados. Verlos así nos da un sentimiento de satisfacción, pues cada año hacemos muchos sacrificios para que ellos puedan obtener su educación. Personalmente siento que puedo darles a mis hijos la oportunidad de progresar en esta vida y obtener todo el conocimiento que les servirá para que su vida sea agradable y placentera.

    Al tener esos sentimientos y sentir satisfacción por lo que como padre les puedo dar a mis hijos para su progreso en esta vida, también pienso en lo que Dios, Nuestro Padre Celestial, puede sentir por nosotros que somos sus hijos. “Su obra y su gloria, es llevar a cabo la inmortalidad y la vida eterna del hombre”. Esos dones vienen a causa de su hijo Jesucristo, quien venció el pecado y la muerte.

    Estamos en esta vida para progresar, para vencer el pecado, para levantarnos de la muerte gracias al don de Su hijo Jesucristo. Pero, ¿cómo se cumple el propósito de Dios para nosotros? ¿Cómo podemos saber que estamos progresando en esta vida?

    En la vida de mis hijos es fácil identificar el progreso que ellos van teniendo, por ejemplo, mi hija mayor aprendió a leer y a escribir el año pasado mientras cursaba preparatoria, mi siguiente hijo aprendió a pintar dentro de las líneas de los dibujos y desarrolló muy bien esa habilidad, mi hijo más pequeño aprendió más independencia al ir solo al baño y hacer muchas más cosas sin mi ayuda o la de mi esposa. Los tres avanzaron un grado escolar este año. No es tan difícil identificar el progreso de las cosas temporales o seculares.

    Ahora bien, para saber si estamos cumpliendo con el propósito de Dios se requiere más que habilidades e independencia; se requieren fe en Jesucristo, arrepentimiento sincero de nuestros pecados, bautismo por agua y del Espíritu Santo, y perseverar hasta el fin. Él desea que progresemos “línea por línea, precepto por precepto”, “de gracia en gracia” hasta llegar a “la estatura de la plenitud de Cristo”.  Para lograrlo necesitamos vivir estos principios a diario y no solo en un momento específico en la vida.

    Para saber que estás progresando en esta vida de acuerdo a los propósitos de Dios deberás ejercer a diario la fe en Jesucristo, que es confiar plenamente en Él y en sus mandamientos, obedecerlos para recibir un testimonio de que son verdaderos. Deberás estar dispuesto a cambiar y a mejorar cada día, vencer tus debilidades y buscar la perfección, pedir perdón y perdonar. También debes recordar y guardar tus promesas, principalmente las que hagas con Dios en tus oraciones y a través de las ordenanzas como el bautismo, si has hecho esto y guardas tus convenios, el Espíritu Santo será tu compañero constante y te ayudará a progresar cada día, de esa manera podrás mantenerte fiel en el camino de Dios.

    Al final del día, en oración puedes darle cuentas a Dios de lo que pasó en tu día. Tus aciertos y desaciertos, puedes pedir perdón si hiciste algo malo y comprometerte a hacerlo mejor. Recuerda que Dios desea tu progreso.

    Hacer esta oración al final del día es como cuando mis hijos llegan con su libreta escolar a que les revisemos con mi esposa todo lo que tenían que hacer, lo que han hecho y que con mi esposa les demos la aprobación con nuestra firma, para que de nuevo la lleven a su maestra encargada y que les de nuevas asignaciones y tareas.

    La vida es como esa maestra, nos va poniendo pruebas y desafíos que tenemos que superar y vencer, si somos conscientes, anotaremos todo eso en nuestra libreta escolar del alma y daremos cuenta en oración a Dios de lo que hicimos con el día que nos dio. Nuestro Padre revisará esa libreta y nos ayudará a cumplir con lo que ahí esté escrito. Él desea que cumplamos con nuestras asignaciones de progreso que nos da la vida, y está dispuesto de ayudarnos.

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    Cuando con mi esposa tenemos entrega de calificaciones, sentimos satisfacción al saber que nuestros hijos están progresando y si hay algo que deban mejorar con gusto estamos dispuestos a ayudarles a fin de que superen sus desafíos.

    El amor de Dios es perfecto. Él se alegra con tus logros y está dispuesto a ayudarte con tus desafíos. No dudes en buscarlo y pedirle ayuda.

    ¿Ya tienes tus metas para este nuevo año? Dios desea que las cumplas, y está dispuesto a ayudarte a alcanzarlas. Confía en Él plenamente y la ayuda del cielo vendrá. No te olvides de mirar hacia arriba, pues hay un Padre que está pendiente de ti y de tu progreso. ¡Feliz inicio de año!