Blog del Canal Mormón

    Él, que creó las estrellas, sabe tu nombre

    15 de julio de 2016

    Siempre he pensado que el Universo  es maravilloso, hermoso e infinito.

    Cuando era niña, mi papá le regaló un telescopio a mi mamá con motivo de la Navidad. ¡Era grande, hermoso blanco y brillante! Salíamos a la terraza por la noche para ver las estrellas y ella nos explicaba de la maravillosa creación.  También nos leía partes de un interesante libro llamado “Cosmos” de Carl Sagan y curioseábamos ilustraciones en el libro que no se parecían mucho a las imágenes que en las noches claras de nubes podíamos ver desde la terraza, sin embargo, la idea de ser parte de semejante inmensidad, siempre me ha alegrado, sobre todo el saber que Dios creó la tierra y al hombre. (Yo hice la tierra y creé sobre ella al hombre. Isaías 45:12)

    Pero, ¿Cómo es posible que dentro de éste infinito Universo Dios me conozca y me ame?

    He pasado por momentos en mi vida, en los cuales me he preguntado, si Dios me escucha, si mis oraciones llegan hasta donde está Él, y porque soy humana, tengo al mirar las noticias con historias tan tristes que me hacen pensar que vivimos en un mundo con almas enfermas y que Dios nos ha descuidado.

    Cuando me siento de esta manera, recurro a las palabras del presidente Dieter F. Uchtdorf que dice: “Dondequiera que estén, sea cual sea su situación, ustedes no han sido olvidadas. No importa cuán oscuros parezcan sus días, no importa cuán insignificantes se sientan, no importa cuán relegadas crean que estén, su Padre Celestial no las ha olvidado. De hecho, Él las ama con un amor infinito.”

    Creer que Dios formó la tierra y me creó a mi con amor, es una elección, creer que soy parte del infinito Universo, también es una elección.

    Saber que Dios me escucha cuando le hablo en oración, require fe, trabajo y dedicación, pero es posible sentir Su amor y escuchar sus repuestas.

    Dios es el creador supremo. Somos literalmente hijos de Dios. Como Sus hijos, podemos estar seguros de que tenemos un potencial divino y eterno, y de que Él nos ayudará en nuestros esfuerzos sinceros por alcanzar ese potencial. Él nos ama y nos escucha, tanto es Su amor que lo único que el quiere para nosotros es nuestra felicidad. Él no se olvida de nosotros.

    Todos tenemos la oportunidad de comprobar esto si le pedimos confirmación por medio de la oración.